Escuchaste mis versos,
leíste mis versos...
los escribiste tú
desde la sombra.
Entonces, cuando la luna
se escondió.
Fue mientras abrías
tus ojos a un mar azul,
inmenso, desconocido,
de líneas tenues.
A un mar lleno
de gaviotas, de peces
de colores, de púrpura,
sí, de luna,
cuando el sol se va y...
Sí, se va para dejarnos
envueltos en luna,
pálida y púrpura.
Luna púrpura.
Pura, encendida
por un sol tímido.
(El cuadro y la poesía son coetáneos
y motivados por el mismo anhelo.
El cuadro no representa a nadie, sino
a la belleza en sí, iluminada a la luz
tenue y confusa de la Luna).